El primer texto publicitario perteneciente a una campaña publicitaria en México vio la luz en 1850 en El Universal. Era aproximadamente de 70 líneas. Tenía una ilustración con dos caballos, del lado derecho; las tribunas del público, del izquierdo, y encima la leyenda "Carrera de Caballos" en semicírculo. Para 1880 empiezan a aparecer incipientes frases breves que apoyaban lo que el consumidor veía en los carteles de los anunciantes. Se dieron modas extravagantes en la construcción de textos (que aún perdura entre muchos publicistas) como llenarlos de signos de admiración o de puntos suspensivos, faltas de ortografía, tipografías engrandecidas, sensacionalismos. Con estas excentricidades se entrelazan palabras que buscan anclar las imágenes a como dé lugar en un lema o eslogan de manera poética, repetida, imperativa, hiperbólica u onomatopéyica.
25 may 2007
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